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Historia de Villapalacios. Temas.
Los dominicos de Alcaraz, dueños de la dehesa y el cortijo de Cardos de Villapalacios en el siglo XVIII
Según el Catastro de la Ensenada estos religiosos poseían 26 fanegas de tierras en esta zona, con unos 500 frutales, entre ellos 312 membrilleros. En esta localidad casi todas las órdenes religiosas de la vecina ciudad poseían explotaciones agrícolas
Por José Ángel Montañés Bermúdez.
Publicado el 27 de junio de 2026

Detalle del mapa del Catastro de la Ensenada de Villapalacios en el que se detalla la propiedad de los dominicos.
/ ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALBACETE.
La exposición organizada sobre el antiguo señorío de las Cinco Villas de los condes de Paredes sigue dando sus frutos. Tras ubicar en el interior del templo el escudo que desde 1979 permanece en la fachada de la iglesia de San Sebastián, a partir de un testigo directo que lo vio siendo monaguillo junto al arco de la capilla que mando construir doña Juana Manrique; ahora ha permitido corroborar la idea familiar transmitida durante varias generaciones de que su cortijo era «de unos monjes» o allí «habían vivido unos monjes o era un monasterio».
Hablamos de la dehesa de Cardos, una enorme explotación situada al norte de Villapalacios en los límites con Salobre y Alcaraz; en la zona donde el río Salobre desagua en el Guadalmena.

Situación de la dehesa de Cardos, indicando, con diferentes colores, los términos de Salobre, Alcaraz y Villapalacios, y la confluencia de los ríos Salobre y Guadalmena. También están indicados las dos conjuntos denomanados como 'Cortijo de Cardos' en el término Villapalacios. En el de Alcaraz, entre el río Guadalmena y Salobre, habría un tercero, despoblado y en ruinas. / ELABORACIÓN PROPIA A PARTIR DE GOOGLE MAPS.
Joaquina Resta, propietaria, junto a sus hermanos, de parte de esta finca de montes, pastos y cultivos donde han plantado cereales y criado ovejas y cabras, comprobó, durante su primera visita a la mencionada exposición, que lo que sus padres y abuelos habían comentado era verdad, tras leer en el enorme mapa del Catastro de la Ensenada, de mitad del siglo XVIII, presente en la muestra, que la dehesa y el cortijo de Cardos era, en ese momento: «de los padres dominicos de la ciudad de Alcaraz».

Mapa, al completo, elaborado por Alonso Calero Díaz, para ilustrar las respuestas de Villapalacios.
/ ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALBACETE.
El mapa, como los otros cuatro del señorío de las cinco Villas: Bienservida, Villaverde de Guadalimar, Riópar y Cotillas lo realizó en la segunda mitad del siglo XVIII, Alonso Calero Díaz a partir de los testimonios de vecinos que contestaron a las preguntas que conformaron el llamado Catastro de la Ensenada; una encuesta realizada entre los 15.000 pueblos y localidades de Castilla con fines fiscalizadores, que ha acabado convertida en una fuente histórica de primer orden y en un instrumento básico para elaborar el estudio histórico socio-económico de la corona de Castilla.
La explicación y características de esta presencia de los dominicos de Alcaraz estaba, sin duda, en las respuestas realizadas en Villapalacios. Los textos originales de las respuestas de 65 pueblos de la provincia de Albacete, prácticamente toda porque por entonces algunos no eran entidades locales independientes, se conservan en los archivos históricos provinciales de Albacete y Ciudad Real. Por suerte, todos son accesibles por internet en el portal de Family Search que llevan años creando los mormones americanos.
Por la consulta de las respuestas de Villapalacios sabemos que, en ese momento, había muchas tierras y propiedades en manos de personas y colectivos que no eran de esta localidad. Muchos eran de la vecina Alcaraz, y entre ellos así todos los conventos y monasterios de esta ciudad: como los frailes agustinos de San Agustín, los dominicos de Santo Domingo, los conventos de monjas clarisas del Sancti Spiritus y las franciscanas de Santa María Magdalena, además de la iglesia de San Ignacio y el cabildo eclesiástico de la ciudad de Alcaraz. Más adelante analizaremos todas estos propietarios y sus propiedades, pero ahora nos centraremos en las del monasterio de Santo Domingo, una orden documentada en Alcaraz desde 1411, cuando San Vicente Ferrer visitó esta ciudad.
El monasterio dominico estuvo activo hasta el siglo XIX en uno de los lados de la plaza Mayor, frente a la casa consistorial. En ese momento todos sus bienes, como todas los de las órdenes religiosas, fueron desamortizados y el convento terminó desparecido casi en su totalidad. Sobreviven alguno de sus elementos decorativos integrado en el edificio administrativo que ocupa su lugar, mientras que la conocida como lonja de Santo Domingo o del Corregidor en la que está, en unos de sus lados, la popular torre del Tardón, que ocupaba uno de los lados del monasterio, era propiedad del Ayuntamiento.

Imagen de Pedro Román de principios del siglo XX en la que se observa, a la derecha de la Torre del Tardón, el tejado, semiderruido del convento de Santo Domingo. / FOTO AHPTO PUBLICADA EN EL PORTAL DE CULTURA DE CASTILLA.LA MANCHA.
Pedro Ballesteros, vecino de Villapalacios, declara en el interrogatorio, que tiene arrendadas «las heredades del convento de Santo Domingo de la ciudad de Alcaraz», en esta localidad. Unas tierras que son, según él:
26 fanegas, 16,6 hectáreas, de riego a partir del agua del río Salobre, en la que habían plantados casi medio millar de árboles frutales: 312 membrillares, 79 perales, 81 manzanos (incluyendo 69 pumares, que dan frutos más pequeños), 9 cerezos y 4 álamos blancos. Estos campos con árboles frutales estaban situados a unos ¾ de legua de Villapalacios (3,6 kilómetros) y lindaban, según explica: «a levante, poniente, norte y sur, con dehesa de Cardos que está dicha heredad dentro de la expresada dehesa».
La cifra de los 312 membrillares sorprende, porque no se trata, para nada, de un cultivo residual, como ahora, sino de una explotación enorme de este producto que, por entonces, estaba altamente valorado, ya que Villapalacios entre los siglos XVI y XVIII era conocido por la «exquisitez» de sus membrillos.
La dehesa, poblada de encinas y robles, también era propiedad de estos monjes.
Según se declara medía 615 cuerdas, una medida de superficie que varía según las zonas, pero que en Castilla equivalía a unos 6.440 metros cuadrados, por lo tanto, la dehesa de Cardos, propiedad de los dominicos, era enorme: 3.960.000 metros cuadrados, o lo que es lo mismo 396 hectáreas de terreno.
Esta gran superficie limitaba al este con Alcaraz, al oeste con la vereda de la Fuente de la Puerca (cruzando el río Guadalmena, por el cortijo de Desiderio). Al norte su límite era el río del Salobre y al sur tierras de Fernando de Parbel, según se lee.
Esta superficie de campo se arrendaba junto con una casa de campo y la huerta en 4.500 reales de vellón, unos 409 ducados anuales.
La casa tenía, según se describe, 19 varas de frente por 8 de fondo (15,88 por 6,69 metros), que también se arrendaba en 165 reales.

Detalle del mapa en el que se ve la casa.
/ ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALBACETE.
Tenía dos alturas (como se pude apreciar en el dibujo que acompaña la anotación en el mapa, origen de este trabajo). Y en ella había portal, dos dormitorios, caballeriza y corrales. Se remarca que la casa está a ¾ de legua de Villapalacios y que es propiedad de los dominicos de Alcaraz, como todas las tierras que la rodean y que su explotación es para la «cultura y recolección de frutos», destacando que el medio millar de árboles era la mayor riqueza de esta finca. Una riqueza que le proporcionaba al arrendador Ballesteros unos 15 ducados anuales.
Los dominicos poseían, además, otro pedazo de tierra, de secano, de una fanega y tres celemines, situado en el sitio de la Solana, «inmediato» a la población de Villapalacios y lindando con el camino del Vía Crucis (muy interesante esta indicación), y junto al blancar del Parralijo. Al norte con los terrenos de Julián de Molina y, al sur, de Juan Osorio. Unas tierras que se explica (con una anotación posterior), que cultiva en ese momento Juan Martínez Rioja que pagaba de arrendamiento 18 reales anuales.
La declaración se acabó y firmó, por Pedro Ballesteros, en Villapalacios en 12 de junio de 1752.
La propiedad de estas tierras, al parecer, no fueron enajenadas durante el proceso conocido como la Desamortización de Mendizabal. Según Antonio Díaz, en su estudio de este periodo en la provincia de Albacete, antes, en 183, las adquirió Diego Manuel de la Fuente por 750.000 reales de vellón. Por su parte, Luis Joaquín Bermúdez López, en su estudio sobre el convento-hospital de San Juan de Alcaraz, explica que el 3 de noviembre de 1836 la Junta de Enajenación de los edificios y efectos de los conventos suprimidos en esta desamortización sí que subastó dos campanas de Santo Domingo, de 27 y 10 arrobas, respetivamente, cuando se vendieron también las campanas de San Agustín y San Juan de Dios de Alcaraz.
Elvira Valero, directora del Archivo Histórico Provincial de Albacete, ha explicado en varias publicaciones, el triste destino de este monasterio tras ser abandonado por los religiosos dominicos que se habían mudado al convento de Nuestra Señora del Rosario de Almagro. El convento, suprimido por Real Decreto del 15 de noviembre de 1835, al año siguiente fue destinado a la guarnición de Nacionales. La investigadora dio a conocer un informe de 1839 en el que se hablaba del deplorable estado del edificio y los destrozos causados por el destacamento allí acuartelado: quema, robo de puertas, ventanas, hierro, maderas que sujetaban los pisos superiores, profanación de cadáveres, etcétera. Luego fue cedido al Ayuntamiento de Alcaraz para construir la cárcel de partido, instalando en la antigua iglesia calabozos.
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Según relata Joaquina Resta, su abuelo materno Honorato García Rodríguez compró estas tierras «después de la guerra civil, al maestro habilitado Andrés Sola López y a su mujer Avelina. El procedía de Gontar, una pedanía de Yeste y ella de Vianos». Según hemos localizado, Sola López ejerció de maestro en Almansa, Vianos y Villapalacios, entre otros pueblos.
En la dehesa de Cardos existen varias construcciones, cortijos, de diferentes propietarios que se llaman cortijos de Cardos. Dos en término de Villapalacios, y una tercera en término de Alcaraz, al otro lado del rio Salobre, que está en ruinas y abandonada, conocida también como cortijo de los Llanos.
El que es propiedad familiar de Joaquina Resta sería el que hace referencia el Catastro de la Ensenada, en concreto una de las zonas de esta enorme edificación. Joaquina también recuerda la existencia de una gran cantidad de membrilleros en la finca, que por necesidades y cambios de cultivos han ido desapareciendo, aunque «todavía hay muchos», asegura.
Desde hace tres años en Villapalacios se organiza una recreación centrada en el siglo XVI. Uno de los productos que está desde el primer momento es el licor de membrillo que elabora, precisamente, Joaquina Resta. «Es un elemento que ha estado siempre en mi casa», asegura Quini. Ahora, entendemos un poco mejor el porqué.

Cortijo de Cardos. Sombreado de rojo el que sería la construcción original mencionada
en el Catastro de la Ensenada, según Joaquina Resta. / FOTO DE GOOGLE MAPS